domingo, 9 de diciembre de 2012

Una mirada pidiéndome permiso antes de besarme.
Como al principio, como si volviéramos a empezar.
Ya no somos todo lo que llegamos a ser, nos hemos deshinchado, perdido nuestra esencia, la confianza y la complicidad. Volvemos a partir de cero, de esa fina línea en la que todo hay que hacerlo con cautela.
No puedes besar cuando quieras, tienes que mirar al otro, y pedir permiso.

jueves, 6 de diciembre de 2012

ven conmigo. seamos amantes, no, sólo amigos mejor. bésame. duerme conmigo. déjame tocarte. no, sólo como amigos. no, no hago esto con todas mis amigas, piensa lo que quieras, no eres sólo eso. no, no te quiero. vamos a beber juntos. desnúdame. no eres mi paño de lagrimas, para nada, eres mucho más. te he dicho que sólo somos amigos.
...


Y luego dicen que en qué pensamos las mujeres...

lunes, 19 de noviembre de 2012

Palpitaciones.
Pum pum, pum pum.
En mi pecho. En mi cuello.
Dicen que los jugadores de póker se tienen que poner algo en el cuello para disimular las palpitaciones en las venas del cuello cuando están nerviosos para no desvelar su jugada maestra.
No sé si seré una buena o pésima jugadora; no sé si los demás se darían cuenta del bombeo de sangre a mil por hora e in crescendo alrededor de mi garganta, pero en mi cabeza se oía claramente. Además, una ola de calor me golpea desde la nuca hasta las rodillas que se tambalean a través de un escalofrío recorriéndome la médula, por lo que la idea de una bufanda en el cuello queda descartada.
Todo eso para decir cuatro palabras destartaladas, sin orden ni concierto, para parecer la idiota que intento no ser, y para desconcertar a mi cabecita que intenta aclararse (con escasos resultados).
Sí, es esa sensación, La Sensación.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Las cosas más ciertas y palpables son las que menos se quieren mencionar.
Acariciaré las palabras.
Las cultivaré para iluminar las noches.
Seré una hechicera.
Cincelaré palabras para compartir el sueño y demostrar la inutilidad de las fronteras.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Amanecer noviembre con un nudo que me ata, un nudo que me mata.
Que no me deja gritar, ni llorar, ni pensar.
Encadenada de por vida a tu vida. Encadenado mi corazón a tu cama. Sin dejarse liberar; sin dejar de sufrir.

Las peores cadenas son las que nos ponemos nosotros mismos.